jueves, 9 de julio de 2015

La Cartaleja

Puede que sean rumores, pero de todos modos lo contare. Las historias de este tipo suelen ser mentira. Espero que esta también lo sea, mas no obstante es muy interesante. Según lo leído y lo escuchado, las personas de cierta región al sur de Venezuela les encanta practicar religiones esotéricas y mundanas. Dichas personas acostumbran a realizar altares en honor a los dioses de sus religiones y creencias. dicen que en cierta zona por el Pao, existe un cerro en donde hay una quebrada, la cual posee una piedra grande de tres metros de altura, bastante ruida por el tiempo y la maleza, en donde al pie de la misma se encuentra un muñeco de trapo negro con ojos de botón, mucho dicen que son de madera , cocidos con un hilo rojo carmesí, y con unos cabellos característicos, que parecen como moños mal hechos y con muchos nudos.

Dicho muñeco esta improvisadamente sentado en el suelo, rodeado por frutos viejos secos muy secos, lo cuales parecen  nunca haber ser tocados por los insectos. Me hubiera gustado tener una foto del muñeco, pero con ninguno de los que les pregunte, se atrevió a llevarme hasta el sitio para tomarle una foto, y mucho menos ninguno se ha atrevido a tomarle alguna. Sin darle mas detalle a las características del muñeco, la gente dice que si por alguna razón te toca pasar por aquellos lares, lo mejor es pasar con los ojos cerrados orando tres avemarías cada 100 pasos y llevarte algo de la tierra del suelo al bolsillo del pantalón izquierdo. Si alguna vez al pasar por allí llegas a ver al muñeco nunca debes darle la espalda hasta llegar a tu destino.

La historia parece como cualquier otra llena de condiciones y de cosas que parecen absurdas sobre lo que puedes o no hacer frente a estas situaciones, es un evento particular que cuentan que sucedió en la época del 40, lo que me hace pensar bastante al respecto de esta historia, y es que hubo alguien que lo miro y no le dio la espalda y se fue caminando normal. Dicen que dicho señor de campo se llamaba Carlos Rodriguez y que tendría unos 40 años por aquel entonces, y se caracterizaba por ser un hombre fuerte, denso de contextura por el trabajo de campo, pero por sobre todo por ser muy terco. Cuentan que en muchas oportunidades, luego de emborracharse con sus amigos solía decir, que no importaba si le salia el diablo mismo, que el le daría una paliza que hasta le pediría perdón a Dios de una buena vez por todas.  

El señor contó por aquellos entonces que al pasar por allí, escucho lo que todo el mundo contaba, "Te habla la Cartaleja", y si, la gente sabia que dicho muñeco o lo que fuera se llamaba la Cartaleja, ya que algo o alguien se los susurraba al oído, llamado que Carlos también escucho y que como a todo el mundo le dio las ordenes de hacer lo que se suponía que debía decir. Aquel hombre cuentan que recordaba con mucha tristeza y llanto en sus ojos lo ultimo que grito al aire a aquel ente, "ni tu ni nadie me dirá que hacer, yo hago lo que me venga en gana". Luego de pasar por allí Carlos pudo dormir tranquilo, y cuenta que fue el sueño mas tranquilizante que tuvo, y tal vez el ultimo que tuvo, pues al amanecer una tortura silente, una que solo el pudo ver y sentir empezó. Dicho señor cuentan los pueblerinos que gritaba y se revolcaba en el suelo, diciendo: "la Cartaleja me persigue, Deténganla, Perdón Cartaleja", durante todo el día, y para peor situación nadie pero nadie se animaba ayudarlo, ya que todos conocían la historia del espectro, y nadie deseaba salir perjudicado.

Lo ultimo que supieron durante ese día de aquel hombre fue que se había perdido y nadie sabia ni quería saber donde estaba. Estuvo tres días perdido, y fue encontrado a la orilla de uno de los caminos que da al pueblo con los ojos vendados, las piernas mutiladas e inconsciente. Lo llevaron hasta su casa, en donde al despertar relato que la Cartaleja lo llevo lejos en la selva hasta las profundidades de una cueva fría, húmeda y con un olor permanente de azufre. Contó que la Cartaleja ya no era un muñeco, sino algo de mucho brazos delgados y muy alto, de aspecto infernal e indescriptible, con ojos por todo su cuerpo. Dicho espectro le dijo que primero le arrancaría las uñas, y poco a poco arrebataría pedazos de sus piernas con una roca, y que por ultimo le quitaría los ojos, ojos que pondría en su cuerpo, ojos que les quito por haber visto su esencia.

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