lunes, 13 de julio de 2015

Ese pequeño duende

Salir y dar un paseo para observar a las personas haciendo lo que siempre hacen. La maravilla de ello es pequeña en comparación con la complejidad de ello, pues sin quererlo somos parte de un cumulo extraordinario de inclusión absoluta e interconectada, que evita mantenernos aislados. Es la prueba de que somos pequeños pero importantes, tal vez mucho esto segundo, pero siempre importantes, al menos para alguien.

Y allí esta el muchacho de los periódicos, la señora de los turrones y la de las tetas, el que se monta apurado a tomar el bus, el que empuja a los demás por no mirar donde camina, aquel que intenta vender lotería, el despistado que solo habla o textea por su teléfono móvil mientras camina, el que espera a ver a quien atraca, el borracho que según la hora del día ya nadie pasa,  todos los estudiantes que caminan con sus compañeros, y los solitarios que desean ser acompañados, el gordo que apenas camina, y el muy flaco que apenas le quedan los zapatos. Todos y muchos mas caminan y se cruzan en la vida sin un porque aparente, todos vivimos mezclados pero distanciados.

Así es la esfera humana hoy en día, en donde nos preocupamos por la comunicación a distancia, y en nuestros hogares apenas queda espacio para la comida en la cama, frente al televisor, cada uno en su cuarto, viviendo, pero sin ganas, con ansias de felicidad, pero sin idea de donde buscarla. Todos vivimos en un mundo extraño que resulta ser tan ajeno como familiar, y del cual no se puede huir, al menos no mas allá de nuestros cuerpos. No es resignarse, pero tampoco es aceptar el modelo, no es entristecerse, es tener las ganas de luchar por ello. Tanto hablamos y tan poco conocemos, cuando conocer no es lo importante sino lo que se puede sentir viviendo a su lado, al lado de quienes amas.

Espero que podramos conseguir ese mundo ideal en el cual al fin empecemos a ser humanos. 

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